jueves, 7 de agosto de 2008

Mis mañas (I)

Cada cual ejecuta pequeños actos cotidianos que no puede dejar de hacer, podríamos catalogarlos como comportamientos compulsivos o simplemente mañas.

El problema de las mañas es que crecen junto con los años, si a los 15 uno tiene algunas, al llegar a los treinta las mañas no solo se duplican sino que aumentan en intensidad.

Me es imposible estar con la misma ropa todo el día, ni bien me levanto de la cama tengo que cambiarme, sacarme el pijama o remera y vestirme completamente diferente.

En el momento del mate aparecen mañas arraigadas con posibilidad de seguir creciendo.

El agua no debe hervir jamás, esto es, si hierve, se tira esa agua y vuelvo a poner la pava al fuego. La yerba no puede ser compuesta, ningún sabor estrambótico supera al sabor del mate tal y cual es, y por esta razón seria imposible que cebe un mate con azúcar, pecado mortal si en lugar de azúcar se reemplaza por Chuker y menos aun, suicidio absoluto si al chuker es agregado directamente al termo.

Si alguien me invita un mate con alguna de estas características simplemente lo rechazo, trato de ser agradable, cosa que jamás me sale, porque pensar que las mañas del mate se han violado, me saca y me arruina el día. Soy capaz de llevar mi mate y mi yerba si se organiza una reunión en alguna casa donde sé que los principios para cebar mate se suelen violar.

Con el resto de las infusiones también tengo mis mañas, no puedo soportar que alguien estrangule el saquito de te con el hilo, esas personas entran en la categoría de miserables, por tratar de extraer lo máximo posible de un te. Cuando veo que alguien comienza a estrangular el té inmediatamente le indico que deje el saquito como esta y que por favor si quiere otro se té, simplemente se lo h(p)ago.

El café tiene otros rituales, jamás puede ir acompañado por leche, y suelo pedirlo en jarrita porque me seria imposible tomar hasta el final cualquier infusión, me imagino que la borra es nociva o que el azúcar se depositó al final por lo que la ultima parte de una infusión tiene un sabor espantoso.

Así es que las mañas crecen, con los años nos aferramos a algunas marcas, sobre todo marcas de productos intimo y específicos femeninos: jabón en polvo, crema de enjuague (denominación actual para el acondicionador) o todo lo referente al pelo que nos ha dado algún beneficio real, toallitas y protectores diarios, galletitas de salvado, yogurt, crema facial y pan lactal. Estos productos si bien pueden subir escandalosamente de precios y podemos renegar del aumento, los seguiremos comprando con cara de culo, porque, forman parte de las mañas de cada cual que no podemos dejar de tener.

3 comentarios:

  1. un poco complicada no?jorge

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  2. jajajaja

    Yo creo q tengo mañas pero no soy tan extremista....

    Que dificil debe ser, ser psicologo

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Estos son mas malos que yo!