
Despues diste miles de vueltas, hiciste una estupidez conciente de tus malos actos y te arrepentiste en el camino, aparece con una sonrisa de oreja a oreja una ex compañera del secundario, a la que le contaste tu drama como quien cuenta cualqueir cosa y te dice:
¿Cómo no me llamaste?, a ese tramite lo hago en dos días y listo!
Parece loco, pero las mejores oportunidades laborales las tuve este mismo año, justo cuando quería descansar y dedicarme a mi función de madre, trabajando lo necesario, el resto del mundo se dedicó a buscarme, valorarme y pagarme lo que antes no se hubiera podido dar.
Cuando tuve pensado abandonar la terapia, aduciendo escasez monetaria, necesidad e ocupar el tiempo en otras cosas, y excesivos años de diván, mi vida giró tanto que no tuve otra que llamar a mi analista y solicitar un nuevo turno, perdiendo mi día y horario histórico, por otro que detesto y maldigo semanalmente.
Y como una cosa lleva a la otra, y la cadena de sucesos desafortunados y a destiempo se iban acumulado, opté por hacer justamente lo que te dicen que no hagas, lo que cualquier libro porquería de autoayuda te prohíbe en la primer pagina y lo sostiene de una forma u otra y con miles de ejemplos berretas hasta la ultima: Hacer la planchita!
Dejar de correr, de luchar, de combatir e incluso de escribir, lo que parecía un abandono total, una falta de conciencia, un desatino, fue tomando forma y dimensión, y fui disfrutando esto de ser un navio a la deriva.
Lo confieso, soy un barquito de papel, y contra todos los pronósticos que me auguraban tsunamis, tempestades y desvíos, simplemente parece que voy llegado a un puerto que hace unos años no hubiera imaginado:
Tierra a la vista!!!,
Y esa tierra, resulta que es…
BARCELONA!!






