lunes, 17 de mayo de 2010
Caperucitiadas
lunes, 11 de agosto de 2008
Desista de las Citas
Cuando una persona decide asistir a una cita, se inician una serie de síntomas propios a las inseguridades que cada cual carga.
Hace un tiempo que no concurro a citas, pero tengo mis máximas para esos casos.
1. Jamás saldría con una persona completamente desconocidas viernes o sábados. Los tipos con quienes no tenemos seguridad de la salida ( a pesar de las múltiples recomendaciones positivas que te dijo tu amiga, incluidas las fotos que le miraste desde su facebook) sólo merecen nuestro tiempo de lunes a jueves en horario continuo al laburo. Así una puede terminar la cita inesperadamente con múltiples excusas referidas al trabajo.
2. Tampoco podría salir con alguien que te llama varias veces para asegurarse de que la cita sigue en pie, o acordar de antemano a qué lugar iremos a comer. En esos casos, luego de recibir el tercer llamado al pedo, es preferible inventar un inconveniente antes que tenerlo durante la cita.
3. Es altamente probable que una cita termine muy mal si nuestro acompañante nos invita a compartir un plato, o de entrada pide una gaseosa, con lo cual la idea de tomar una cervecita o un vinito, nos hace parecer alcohólicas descocadas y encubre lo que en realidad sucede, nuetra cita es un miserable.
4. Párrafo aparte los muchachos que comienzan una relación explicándonos que no están interesados en formar una relación de pareja. Estos los peores, los que a la semana de acostarse con una comienzan a llover mensajes de texto y los encuentros por Chat, las salidas durante la semana y durante los fines de semana.
Un día te deja de llamar, y nos enteramos que fue a una fiesta y no nos aviso, entre otras cosas, desaparece. Cuando esto sucede aparece de nuestro lado, el planteo lógico:
“tenemos que hablar”,
conversación que no llega a nada, porque luego de hacerse el novio por dos o tres semanas, nos dice:
“te dije que no quería una relación seria!!”.
5. Por ultimo, y los menos, están los desesperados por encontrar la media naranja, esos que conoces en un bar un sábado a la noche y el domingo al mediodía te están llamando para hacer algo durante la semana.
Si bien, existe la posibilidad (escasa) que efectivamente sea la media naranja en cuestión, es preferible arriesgarse y quedarse con la intriga. La razón es simple, será casi imposible hacerle entender con método femeninos y poco crueles que una NO esta interesada.
Este tipo de personas son las que no saben de indirectas e insisten en seguir manteniendo una relación inexistente a pesar de las negativas. Te los encostras casualmente en los lugares que frecuentas, te llaman para tu cumpleaños, y si se enteran que vas a una fiesta son lo primeros en llegar y los primeros en ofrecerte llevarte a tu casa a la vuelta, a pesar de que te vieron toda la noche con otro tipo, por lo general algún amigo gay al que usas de pantalla para alejar este tipo de moscas.